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                  CABOS
 SUELTOS
  LOS MÁS PROLÍFICOS
¿Quién fue el autor más prolí co del siglo XX?
Se diría que Georges Simenon, quien escribió cerca de 500 libros. Pero Barbara Cartland produjo 723
y Enid Blyton más de 800.
FUENTE: TIMES LITERARY SUPPLEMENT, NOVIEMBRE 16, 2017.
 MAPLETRÓLEO
A un costo de 1,327 dólares por barril, el jarabe de maple es cerca de 25 veces más caro que el petróleo. La Reserva Estratégica Global de Jarabe de Maple de Canadá vale más de 100 millones de dólares.
FUENTE: PROSPECT, OCTUBRE 2017.
  IMPUESTOS EGIPCIOS
~Escribía el sabio visir Ptahhotep, durante la Quinta dinas- tía (aproximadamente 2620 a. C.): “Se ve salir del almacén a alguien, que ha pagado su tributo, con el rostro contraído: quiere decir que su vientre está vacío y que la autoridad es odiada por él. Esto no debe suceder”.
~El  sco estaba presente por todas partes, pero con discernimiento. Desde la Primera dinastía (fecha conjetural: 3100 a. C.) cada dos años se llevaba
a cabo en todos los nomos (distri-
tos) del delta del río Nilo. Con la
Segunda dinastía (que habría llegado
hasta el 2700 a. C.) se extendió a
todo Egipto ese censo bienal “del
oro y de los campos”, es decir, de los
bienes muebles y de los inmuebles.
Tales censos servían como base para
impuestos, calculados de año en
año en función de los recursos de
los contribuyentes; a su vez, estos
recursos eran establecidos sobre el
nivel del Nilo en su crecida, esto es, previendo el éxito de las recolecciones, que dependían precisamente de la inundación. La imposición bienal indica una notable movilidad patrimonial, y era tan importante que servía para  jar la cronología de un reinado. Una comisión especial, formada por un escriba del catastro, dos escribas y dos agrimensores, medía los campos cultivables, componía una lista de los propietarios, valoraba
las probables recolecciones según el tipo de cultivo, y esta- blecía el posible impuesto; cuando llegaba el momento de la recolección, los expertos  jaban de nitivamente el importe del impuesto. Bajo la Quinta dinastía una comisión  scal establecía una relación de los contribuyentes y era una garantía contra posibles abusos.
~El impuesto estaba en la base de la monarquía porque suministraba los medios para construir obras públicas y edi - cios sagrados, pagar en especie a los funcionarios y conservar en los almacenes provisiones para periodos de carencia. Los impuestos se pagaban siempre en especie (productos agrícolas, ganado o productos de manufactura) y se guardaban en los graneros y en los almacenes de la administración. Los agentes  scales, que seguían al contribuyente desde el establecimien- to del impuesto hasta el momento del pago, adquirían su
prestigio por los títulos que se le asignaban, que eran los de la nobleza, pero ligados a su función y no a su persona.
~El Papiro Wilbur, que data del año cuarto del reinado de Ramsés IV (Vigésima dinastía, entre 1200 y 1085 a. C.) contiene la relación de los agentes del tesoro encargados de tasar las tierras cultivables en una zona entre el Fayún y Teneh, sobre una longitud de cerca de ciento cuarenta kilómetros. La región se dividió en cuatro circunscripciones  scales, cuyos con nes no coincidían con los administrativos. Luego de efectuar medi-
ciones precisas, se hicieron listas de instituciones religiosas o laicas de las que dependían los campos. Para el  sco las tierras estaban divididas en campos pertenecientes a las institu- ciones, con tasas  jadas entre cinco y diez medidas de grano por seshat (equivalente a la arura griega; una arura=2.735 m2), y campos someti- dos a régimen especial, que rara- mente alcanzaban las dimensiones de una hectárea y que pertenecían a militares, escribas, sacerdotes o arte-
sanos, que a menudo los con aban a terceros para su cultivo, con tasaciones más bajas. Las tierras que medían menos de un seshat o que eran improductivas no se consideraban tasables. ~Los Tolomeo (entre el 304 y el 31 a. C.) introdujeron, en
el perfecto pero delicado sistema administrativo egipcio,
una forma de concesión para el recabamiento de impuestos, más moderna pero peligrosa, que permitía disponer inmedia- tamente de recursos futuros; pero esta innovación acentuó la crisis del imperio. La más bella alabanza del método impositivo egipcio proviene de Herodoto (II, 177): “Se dice que el reinado de Amasis fue la época en que Egipto gozó de mayor prospe- ridad... Y que, además, fue Amasis quien impuso esta ley a los egipcios: que todos los egipcios, cada año, hiciesen conocer al monarca sus medios de subsistencia, que quien no lo hiciera y justi cara la honestidad de sus recursos sería castigado con la muerte. Solón de Atenas tomó esta ley egipcia para establecer- la a los atenienses, y éstos la observaron siempre como una ley perfecta”. En una sola cosa se equivocó Herodoto: en Egipto la única pena establecida para los evasores de impuestos fue el apaleamiento, nunca la condena a muerte.
FUENTE: FRANCO CIMMINO, VIDA COTIDIANA DE LOS EGIPCIOS (TRADUCCIÓN DE M. GARCÍA VIÑÓ), EDAF, MADRID, 1991.
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