Page 7 - Nexos - Noviembre 2017
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CABOS
SUELTOS
SEGÚN LA MUTILACIÓN DEL INTERESADO
Habiendo inventado el profesor de cirujía don José Miguel Muñoz, ayudante honorario del ejército, unas piernas arti ciales para suplir las de carne y hueso, solicitó (informa la Gazeta del Gobierno de México, marzo 17, 1816) del superior gobierno privilegio exclusivo por diez años para que nadie sino él pudiese cons- truirlas, a condición de fabricarlas para la tropa y personas pobres por sólo sus costos, y quedando en libertad de hacer sus ajustes con las gentes acomodadas.
El precio aprobado por su excelencia el señor virrey fue de 20 pesos si la pierna fuere de la rodilla hacia abajo, y de 40 si comprende también el muslo o parte de él, según la mutilación del interesado.
Dicho profesor vive en la calle de los Migueles número 5 esquina con la de San Camilo, adonde podrá atender a los que estén en el caso y quieran habilitarse con la referida máquina. Las personas de fuera de la capital no tienen que hacer otra cosa que remitir las medidas de su pierna sana, con arreglo a lo que haya que suplir en el lado mutilado. Con esto solo basta para la construcción del invento. FUENTE: GUÍA DE FORASTEROS. ESTANQUILLO LITERARIO III, INSTITUTO NACIONAL DE BELLAS ARTES, MÉXICO, 1985.
LUTO DE ELEFANTES
“En las laderas del monte Egon en Kenia, el guardia Winter tuvo que matar a  nales de 1964 a tres animales de una manada de treinta machos, hembras y elefantes jóvenes para evitar su pro- liferación. Cuando se produjeron los disparos letales, se desató el in erno entre los supervivientes. Agitaron sus macizos cuerpos, barritaron y gritaron terriblemente. Luego intentaron levantar del suelo a sus compañeros muertos”. El guardia Winter escribe, literalmente: “Los animales, enloquecidos, empujaban con enorme fuerza los cadáveres. Encajaban los colmillos entre los de los muertos y trataban de levantarlos de esa manera. Esto duró poco más de un cuarto de hora. De repente, una hembra grande galopó hasta uno de los machos muer- tos, se arrodilló a su lado e introdujo los colmillos bajo su vientre. Luego intentó incorporarse junto con el muerto. Se tensó su cuerpo por el enorme esfuerzo. De repente se produjo un gran estruen- do, y su colmillo derecho salió volando en un amplio arco hasta una distancia de diez metros”. (Para ayudar al macho, que era quizá su marido, la elefanta sacri có uno de sus colmillos.) “Poco después de este suceso, la manada abandonó el lugar haciendo un ruido terrorí co y trituró cuantos árboles encontró en el camino. Pero luego, de pronto, volvieron esos gigantes, barritando y gritando sin parar, y de nuevo trataron de levantar a sus compañeros muertos. Tres veces repitie- ron sus trabajosos intentos. Por último,
el líder de la manada adoptó una pose mayestática y soltó varias señales sonoras, como si quisiera hablar con las víctimas. Al no lograr nada, barritó con fuerza, y la manada se retiró de nitivamente”. FUENTE: ELIAS CANETTI, EL LIBRO CONTRA LA MUERTE (TRADUCCIÓN DE JUAN JOSÉ DEL SOLAR Y ADAN KOVACSIS), GALAXIA GUTENBERG, BARCELONA, 2017.
EL SILENCIO ES DÓLAR
El cuarteto funk Vulfpeck lanzó en Spotify un álbum totalmente silencioso que ha obtenido 20,000 dóla- res por cuatro millones de descargas.
FUENTE: PROSPECT, SEPTIEMBRE 2017.
UNA PESADILLA
7 nov. 1939. Tripulo un enorme toro. Ni lo cabalgo en paseo dominical, ni tampo- co es el toro negro del destino imposible. Por el tamaño me parece que voy en un hipopótamo, pero más veloz, un enorme toro, hinchado, pero no en el ensancha- miento pasajero, sino en in adura que va a durar tranquilamente muchos años. Mi cuerpo impulsado hacia los cuernos, por la impulsión frenética del animal,
se asoma al abismo un tanto frío, pues las rocas parecen grandes y geométricos trozos de hielo. Doy un salto en el momento en que el toro hinchado se precipita, y yo no sólo me aseguro en el terreno frío pero  rme, sino que contemplo con frialdad el lento descenso del animal. Ya tiene todo el cuerpo sumergido en el agua y la boca desesperada busca una ventana para el aire y se va acomodando, haciendo su suerte más posible. Yo arriba, frío y contemplativo.
Ahora el toro empieza a rodearse de su propia sangre, el pobre animal ya acepta los hechos. De vez en cuando me asomo, y me horroriza el que yo también podría precipitarme... Se va reduciendo, a un punto de sangre vivicísimo, que queda como un ojo, testigo o eternidad bestial.
Es esto todo lo que he podido recoger de mi último sueño, que me horrorizó con una frialdad que es una de las formas más acusadoras de lo terrible.
FUENTE: JOSÉ LEZAMA LIMA, DIARIOS. 1939-49 / 1956-58 (COMPILACIÓN Y NOTAS DE CIRO BIANCHI ROSS), EDICIONES ERA, MÉXICO, 1994.
CABOS SUELTOS | NOVIEMBRE 2017 | NEXOS | 5


































































































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